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segunda-feira, 15 de maio de 2023

La tiranía de los niños con móvil: cómo lo infantil invadió la cultura de masas


Los niños cantan temas adultos de Shakira, son los espectadores favoritos de programas nocturnos y consiguen que sus colores y códigos invadan hasta el mundo del arte
Truman Capote, uno de los grandes escritores del siglo XX, representa esa cultura de masas para adultos que, llegados al siglo XXI, parece haber sido invadida por lo infantil.GETTY IMAGES / BLANCA LÓPEZ (COLLAGE)
ENRIQUE REY






Basta con pasar un rato (quien firma este reportaje lo hace cada mañana) junto a un grupo de niños alrededor de los once años para saber que prácticamente cualquier cosa puede servir para que se desconcentren y comiencen a alborotar. Millares de signos irrelevantes para un adulto (un gesto involuntario, una palabra desafortunada, el canto de un pájaro) son para ellos referencias que remiten al tema del momento. Y, en cuanto les llegan, se esfuerzan para demostrar que ellos también las han captado. Así que si en la pizarra un ángulo es “clara-mente agudo”, será inevitable que respondan a coro: “A ti te quedé grande y por eso estás / Con una igualita que tú-uh-uh-uh-uh”.

Muchos autores del campo de la neurociencia, como Francesc Xabier Altarriba, consideran que las primeras etapas de la adolescencia se caracterizan por cierto “exceso de mímesis”. Por otro lado, en su ensayo El hombre transparente (Akal, 2022), el matemático y escritor Javier Moreno explica el funcionamiento viral de Internet a través de la Teoría Mimética de René Girard (los deseos se contagian entre individuos). La relación está clara: niños y adolescentes están naturalmente predispuestos para difundir y amplificar los fenómenos virales con los que se encuentran mientras recorren Internet. Así que, igual que basta con que un solo alumno popular aparezca en clase con un yo-yo para que ese juguete se ponga de moda en todo el colegio durante algunas semanas, los niños de toda España hoy cantan a Shakira como mañana reproducirán los exabruptos de Tomás Roncero en El chiringuito de jugones, tras recibirlos recortados y editados en TikTok, o llevarán a cabo un reto perjudicial para su salud.MÁS INFORMACIÓN







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Esta enorme capacidad de los usuarios infantiles para hacer circular contenido por las redes sociales no ha pasado desapercibida para las marcas, para los productores ni para los artistas. El resultado es que, de manera deliberada o debido a las inercias que imponen las métricas, las preferencias de esos niños que comparten, propagan y dan visitas mucho más deprisa que cualquier otro grupo de edad, podrían estar influyendo en la forma de los productos culturales (programas de televisión, canciones y hasta arte contemporáneo) que consumimos, también, los adultos.Barrancas, Petancas y Trancas, estrellas de 'El Hormiguero'.JUAN NAHARRO GIMENEZ (GETTY IMAGES)

Ya lo cantaban Astrud en Lo popular: cuando se trata de la cultura y su industria siempre “hay un hilo secreto, e invisible de tan fino” que conecta “el Super Mario Galaxy con la teodicea medieval”. En este caso, el fenómeno tiene dos caras y consecuencias difíciles de medir: por un lado, los niños están expuestos al contenido para adultos y se familiarizan prematuramente con sus códigos; por otro, las obras comerciales presuntamente dirigidas a adultos se han llenado de guiños para complacer a los niños, algo que conduciría a esa “infantilización de la sociedad” de la que alertaba el filósofo Simon May en El poder de lo cuqui (Alpha Decay, 2020).
Un mundo de niños que se comportan como adultos

Según la Organización Mundial de la Salud, la “adolescencia temprana” es la etapa de la vida comprendida entre los 10 y los 13 años. En España, es una edad que suele coincidir con el quinto y el sexto curso de la Educación Primaria. Así que nuestros “adolescentes tempranos” todavía no han dado ese salto del colegio al instituto, que es el rito de paso más comúnmente aceptado como marca del final de la infancia. Para muchos, incluidos sus padres y sus maestros, son todavía niños. Niños que llevan años teniendo su propio teléfono móvil, tal y como explica Magdalena Munuera, docente en un colegio público de San Javier (Murcia): “Es habitual que el móvil sea el regalo estrella en la primera comunión, que muchos celebran con nueve años. Eso es una bomba de relojería, porque no saben gestionarlo. Los niños no lo usan para llamar o enviar mensajes, sino que lo primero que hacen es descargarse aplicaciones como TikTok e Instagram”.

Aunque desde Instagram y, especialmente, desde TikTok (donde es habitual el bloqueo de cuentas) se insiste en la eficacia de los mecanismos de verificación que impiden el registro o que limitan las funciones a los menores de 13 años, muchos niños logran esquivarlos y otras redes como Snapchat ni siquiera ofrecen esos obstáculos. “Hacen uso de ellas alegremente —explica Munuera—. Nosotros, los maestros, lo sabemos porque ellos mismos nos lo cuentan: hablan con desconocidos, escuchan canciones para adultos, ven realities… Todo eso nos hace pensar que la mayoría usa el móvil sin ningún control por parte de sus padres”.El cantante Michael Jackson.MICHAEL CAULFIELD ARCHIVE (WIREIMAGE)

Beatriz Giménez de Ory es profesora de secundaria y Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, y también está preocupada: “Tanto niños como adolescentes son extraordinariamente vulnerables a esos fenómenos virales que exaltan lo banal y propagan interesadamente actitudes sexistas, consumistas o de radicalización política”. La autora de Un hilo me liga a vos sostiene que el propósito de la literatura nunca debería ser “adoctrinar, educar o satisfacer las demandas políticamente correctas de editoriales y escuelas”. Pero a la vez conoce el papel que ciertas lecturas juegan en la vida de muchos niños y adolescentes. “Algunos utilizan la ficción para integrarse en un colectivo y construir una identidad social, mientras que otros se encuentran a sí mismos en los libros, a través de afinidades con los personajes o modelos de conducta imitables”. Así que la escritora, consciente de la especial intimidad que se establece entre este tipo de lector y las obras, considera que el principal rasgo de la literatura juvenil es que “la identidad del autor o de la autora se diluye. No se trataría tanto de hablar de una misma (como en la lírica “de adultos” o en la novela autorreferencial, tan de moda ahora) cuanto de dar prioridad al receptor”.
Blanco y para toda la familia

Hace décadas que existen fenómenos que fascinan por igual a niños y a adultos: de Michael Jackson a Los Simpson, pasando por Hora de Aventuras o un docurreality a priori pensado para adultos como Alaska y Mario, la industria del entretenimiento ha producido estrellas y narraciones equilibradas y con ángulos atractivos para espectadores de todas las edades. Pero nunca antes las producciones para adultos habían desplazado o sustituido al contenido específico para determinadas edades. “Algunos están tan enganchados al móvil —comenta Munuera— que ya no les queda tiempo para leer, jugar con sus amigos o ver programas infantiles”. De acuerdo con el Barómetro de Hábitos de Lectura que elabora el Ministerio de Cultura cada año, niños y adolescentes todavía son el grupo de población que más lee, pero muchos ya estarían perdiéndose “el humor o la libertad que proporciona la poesía para adaptada a su edad” o “esas historias que conmueven y que, en una etapa de sacrificios para encajar en el grupo, son como una mirilla que aborda temas esenciales”, en palabras de Giménez de Ory.

En 2019 Martin Scorsese dijo que “las películas de Marvel no son cine”, enfadando a buena parte del público de la franquicia. Al director de Taxi Driver las películas de superhéroes le parecen “parques de atracciones” en los que no encuentra nada interesante. Buena parte de los programas de televisión de nuestra parrilla le producirían una impresión similar. Diana Aller, guionista y crítica, da las razones: “Se compite por no perder televidentes, que se están yendo masivamente al consumo de plataformas. Hay una especie de estandarización a la baja donde se privilegia la cantidad frente a la calidad, lo que provoca productos muy homogéneos y vulgares. Hay miedo a innovar y, cuando se hace, son torpes movimientos imitando a Internet y buscando la transversalidad online”.Las películas de Marvel han sido criticadas por infantilizar la experiencia cinematográfica. Entre otros, por el mismísimo Martin Scorsese.VX:CYY9828CYY (FUTURE PUBLISHING VIA GETTY IMAG)

Aller asegura que el consumo televisivo es cada vez más rápido y epiléptico, como el de las stories de Instagram. “Es algo tan desquiciado, estamos tan acostumbrados al jaleo y al esperpento de colores que el efecto contrario también funciona: cuando alguien llora en Sálvame, automáticamente se apagan las discusiones y suena una música de violines para dejar reposar los sentimientos”.

Entonces, frente a estrategias más propias de los años noventa, como la inclusión de personajes de diferentes generaciones, ¿se está infantilizando al conjunto de la audiencia? Aller cree que sí, y El Hormiguero sería uno de los ejemplos más perversos: “El Hormiguero muestra un mundo sesgado, simpático y falsamente inocente. Entretiene sin dar espacio a la conjetura en un lugar sin ventilar. Se normaliza la fama y se obvian las desigualdades sociales. Rara vez aparece alguien racializado o que no sea normopeso. Es un mundo de alegría sin escapatoria”.

Junto a la televisión, que funcionó como escaparate de todas las tendencias, el llamado arte contemporáneo fue, durante todo el s. XX, la expresión más actualizada y ágil del “espíritu de los tiempos”. De modo que, ante tiempos infantilizados, es obligado preguntarse si también se está produciendo arte infantil. “El éxito del toy art, esa especie de bibelots que se están extendiendo de una manera asombrosa y parecen arte, pero a la vez se pueden poner encima del aparador demuestra que sí”, opina Javier Castro, comisario y galerista. “Pero la cuestión no tiene tanto que ver con el tamaño de los objetos como con la representación de la infancia. Desde los años veinte, artistas como Hans Bellmer con sus muñecas, o Duchamp con sus maniquíes habían explorado su parte más siniestra y profunda. Es una tradición que continúan los hermanos Chapman o Paul McCarthy. Pero los trabajos de los artistas más recientes, que suelen dirigirse al mercado asiático, son radicalmente diferentes y remiten al estilo japonés kawaii, que sería lo cuqui amable, frente a al fondo insondable de la infancia. Ofrecen una imagen plana de una etapa que es la cuna de todos los miedos, una selva salvaje que todos hemos conocido en los colegios, donde lo peor era posible cada día”.El perrito Puppy, de Jeff Koons, fotografiado en 2020 en Bilbao.CARLOS ALVAREZ (GETTY IMAGES)

Es posible encontrar simplificaciones y planteamientos como las que menciona Castro en artistas de éxito como Yoshitomo Nara, Takashi Murakami o el famosísimo Jeff Koons. En España, el pintor Okuda San Miguel sería el más conocido de esta generación de artistas que trabaja calculando el efecto que causarán sus obras en Instagram. En cualquier caso, el comisario y pensador no les quita todo mérito y concluye: “Lo siento como una paradoja porque es un arte ligero y amable que me horripila, pero también me parece que refleja muy bien la nadería en que nos movemos”.
Peter Pan se pone serio

La infancia tal y como la conocemos es una elaboración de la Inglaterra victoriana. Allí se establecieron los primeros límites al trabajo infantil, surgieron las fábricas de juguetes y decenas de escritores (Lewis Carroll, J.M. Barrie, Charles Kingsley, Edward Lear…) orientaron parte de sus esfuerzos hacia la publicación de pequeños libros que los padres podían leer en voz alta a sus hijos. La infancia era entonces un dique que evitaba que las obligaciones y miserias del mundo adulto alcanzaran a los niños demasiado pronto.

Actualmente, la viralidad es el valor más cotizado y, a través de ella, el mundo de los niños está alcanzando y hasta suplantando al de los adultos. Peter Pan se marchó de casa de sus padres cuando los escuchó hacer planes para su futuro. Su negativa a crecer y su extravagancia eran una protesta contra la rigidez de la sociedad en la que nació. 120 años más tarde, las cosas no habrían sido tan fáciles para él. Hoy, Peter Pan tendría que buscar una estrategia distinta para rebelarse contra el dominio de las grandes compañías tecnológicas, y se iba a perder un montón de bailes divertidísimos en TikTok.

Fonte: EL PAIS

Los hornos del horror en Colombia

 

Un jefe de los grupos paramilitares revela nuevas atrocidades para hacer desaparecer a cientos de personas en la guerra contra las FARC
Ofrenda Floral junto a un horno crematorio utilizado por los paramilitares en Juan Frío, Colombia.FERLEY OSPINA


El conflicto armado condenó a Colombia a un caleidoscopio de violencia durante más de medio siglo y el proceso de cierre de heridas reflota todavía hoy el rastro de las atrocidades perpetradas por la guerrilla de las FARC, el Ejército y grupos paramilitares. El último episodio de horror revivió en un acto de reconocimiento de la verdad en el que el sanguinario jefe de las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Salvatore Mancuso, aseguró que utilizaron hornos crematorios para hacer desaparecer cientos de personas y que sus restos se encuentran en fosas comunes del lado venezolano de la frontera.

Este antiguo mando paramilitar se sometió a la justicia colombiana hace 17 años, fue extraditado a Estados Unidos, pero esta semana compareció en una audiencia judicial porque busca acogerse al sistema de Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el tribunal de justicia transicional creado en virtud del acuerdo entre el Estado y las FARC. Su objetivo es enfrentar penas menores en su país una vez cumpla condena en la cárcel de Georgia en la que se encuentra recluido. Y la condición para que sea aceptado por esta jurisdicción es que revele nuevas verdades de lo que ocurrió en sus años como comandante de un grupo que asoló buena parte del norte del país.

Mancuso recordó hechos ya conocidos, pero no por ello menos dolorosos. Reiteró, por ejemplo, que los paramilitares crecieron con la protección y apoyo de unidades militares, con las que hicieron operaciones conjuntas. O que participaron en masacres y en asesinatos, a veces por orden de militares. “Nos entregaban listados y entonces íbamos y golpeábamos a las casas y los matábamos porque nos decían que eran guerrilleros”, afirmó. Y, de forma muy dolorosa para los familiares de las más de 6.000 víctimas de los llamados “falsos positivos”, refrendó que ayudaron a militares a asesinar a civiles para hacerlos pasar por guerrilleros muertos en combates, un sistema perverso de incentivos como condecoraciones, ascensos o permisos.

Pero, sobre todo, detalló el uso de hornos artesanales construidos para hacer ladrillos o procesar el jugo de la caña de azúcar, para cremar cadáveres. Explicó que recurrieron a este atroz método cuando la justicia empezó a actuar en contra de los paramilitares. Y cuando los hornos dejaron de ser suficientes, terminaron enterrando los cuerpos en fosas comunes al otro lado de la frontera: “En Venezuela hay por lo menos 200 personas desaparecidas por el bloque que comandé”.

En Colombia terminó la guerra con las FARC, pero la violencia aún no ha cesado. Organizaciones de paramilitares siguen operando en algunos territorios rurales y los beneficios de la JEP a criminales confesos como Mancuso deben concederse solo en el caso de que su relato contribuya a cerrar las heridas de uno de los capítulos más terribles del conflicto armado y reparar a los familiares de las víctimas.

Fonte: EL PAIS

sexta-feira, 12 de maio de 2023

'Narcopentecostalismo': traficantes evangélicos usam religião na briga por territórios no Rio




CRÉDITO,REPRODUÇÃO/TWITTER
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Território foi batizado de 'Complexo de Israel' pelo chefe do grupo criminososo, segundo a políciaArticle informationAuthor,Letícia Mori
Role,Da BBC News Brasil em São Paulo
Há 1 hora


Os traficantes que dominam as favelas de Parada de Lucas, Vigário Geral e outras três comunidades na Zona Norte do Rio de Janeiro elegeram referências bíblicas como seus principais símbolos.


A facção se autodenomina “Tropa de Arão” — uma figura cristã, irmão de Moisés. A estrela de David foi espalhada em muros e bandeiras nas entradas das favelas, e está até em um neon no alto de uma caixa d’água na comunidade de Cidade Alta.


O território foi batizado, segundo a polícia, de “Complexo de Israel” pelo chefe da Tropa — uma referência à “terra prometida” para o “povo de Deus” na Bíblia.


O grupo criminoso comandava inicialmente o tráfico em Parada de Lucas e estendeu seu domínio para as comunidades vizinhas. Hoje, a Tropa controla o tráfico nas favelas de Cidade Alta, Pica-pau, Cinco Bocas e Vigário Geral, de acordo com a polícia e centros de pesquisa em segurança pública.


O Complexo de Israel é emblemático de um fenômeno que alguns pesquisadores têm chamado de “narcopentecostalismo” — não apenas o surgimento de traficantes que se declaram evangélicos, mas a forma como isso influencia a atuação das facções na disputa por territórios no Rio de Janeiro.

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“O termo neopentecostalismo tem sido empregado por diversos pesquisadores que analisam o fenômeno de narcotraficantes que assumem, de forma explícita e aberta, religiões neopentecostais, inclusive em suas atividades criminosas”, explica a cientista política Kristina Hinz, pesquisadora do Laboratório de Análise da Violência da UERJ (Universidade Estadual do Rio de Janeiro) e doutoranda na Free University, de Berlim.


Ou seja, além da conversão pessoal, a religião também tem um papel estratégico para manutenção do poder e na disputa por territórios, segundo os pesquisadores.


A comunidade evangélica tradicional rejeita fortemente a ideia de que um traficante possa ser evangélico.


“Um pastor sério não vai aceitar que uma coisa que é ilegal na lei humana e imoral seja associada a cristo”, diz o pastor Carlos Alberto, que atua há 17 anos como pastor na favela da Cidade de Deus e antes era, ele próprio, traficante. “O pastor tem que mostrar para a pessoa que ela pode se arrepender, mas para ser aceito como evangélico ela tem que largar tudo que é contrário aos princípios bíblicos, morais e éticos.”


No entanto, os traficantes considerados parte do neopentecostalismo não só se declaram membros na religião, mas de fato têm uma vida religiosa, apontam pesquisadores.


O líder do tráfico no Complexo de Israel é alvo, por exemplo, de 20 mandados de prisão por homicídio, tortura, tráfico, roubos e ocultação de cadáver. Ao mesmo tempo, ele se declara evangélico, espalhou referências religiosas pela região e tem amigos pastores, aponta a polícia.


“São traficantes que ao mesmo tempo participam da ‘vida do crime’ e da vida religiosa evangélica, indo a cultos, pagando o dízimo e até mesmo pagando por apresentações de artistas gospel na comunidade”, afirma Kristina Hinz.


Essa influência de religiões sobre as dinâmicas de poder do tráfico sempre existiu, dizem pesquisadores, e não é algo particular ao protestantismo. Mas a conversão de traficantes ao pentecostalismo é um fenômeno que tem características próprias, em um país que caminha para ter maioria evangélica na próxima década.


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Pesquisa feita pelo Datafolha em 2020 aponta que 31% da população era evangélica, com católicos compondo 50%

Mais evangélicos — como o Brasil


Nos últimos 30 anos, a sociedade brasileira tem se tornado mais evangélica como um todo — segundo o Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE), o número de evangélicos subiu 61% entre 2000 e 2010.


Dados de 2020 de pesquisa feita pelo instituto Datafolha apontam que 31% da população era evangélica nesta data, com católicos compondo 50%.


Se o crescimento continuar no ritmo atual, em 2030 os evangélicos chegarão a 40% da população, segundo uma projeção do pesquisador José Eustáquio Diniz Alves, doutor em Demografia pela UFMG (Universidade Federal de Minas Gerais).


Para a população das favelas, as igrejas pentecostais passaram a ter uma importância significativa. As redes evangélicas oferecem segurança e apoio material, espiritual e psicológico para os moradores, aponta a pesquisadora Christina Vital Cunha em Oração de Traficante: uma etnografia.


Foi neste contexto que se deu a aproximação dos traficantes desta religião, diz o sociólogo Doriam Borges, professor da Universidade do Estado do Rio de Janeiro (Uerj).


“Essa conversão ocorreu tanto pelo fato de parte dos traficantes terem nascido em lares evangélicos ou por terem familiares religiosos, bem como por estarem internados no socioeducativo ou em prisões e terem sido alvo dos projetos missionários evangélicos nessas instituições”, explica.


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Traficantes usam símbolos até em coletes à prova de bala

Manutenção do poder


Nesta união do tráfico com a religião, doutrinas neopentecostais se misturam às estruturas de poder das facções.


Em muitos locais, como no Complexo de Israel, por exemplo, ela é “decisiva para a governança e a manutenção do poder de grupos criminosos”, diz Kristina Hinz.


“A apropriação pelo tráfico da gramática de guerra reconhecida nas favelas e empregada por algumas igrejas neopentecostais proporciona uma narrativa de legitimidade religiosa para a expansão violenta do território”, afirma a pesquisadora.


A pesquisadora afirma que, na competição pelo mercado de venda de drogas, a adaptação de uma linguagem e de símbolos familiares para a população permite que os traficantes apresentem “confrontos armados com grupos concorrentes de tráfico de drogas como ‘guerra espiritual’ ou mesmo como uma ‘guerra santa’ contra demônios e inimigos religiosos”.


O chefe do tráfico no Complexo de Israel é também um dos líderes do Terceiro Comando Puro (TCP), segundo a polícia.


O TCP é hoje o terceiro maior grupo armado do Rio, atrás das milícias e do Comando Vermelho (CV), de acordo com o estudo Mapa dos Grupos Armados do Instituto Fogo Cruzado e do Grupo de Estudos dos Novos Ilegalismos, da Universidade Federal Fluminense (UFF).


O complexo faz parte do território do TCP, que é um rival histórico do CV. Na disputa por territórios, o TCP fez alianças com milícias, apontam as pesquisas de Hinz e Borges.


Os especialistas afirmam ainda que as estrelas de David no Complexo de Israel ou a pichação “Jesus é o dono do lugar” em um terreiro de umbanda destruído por traficantes são mais do que símbolos religiosos.


São uma “forma de delimitar espaços de poder e de domínio do tráfico nos territórios”, como aponta Hinz.


“Quando esses traficantes evangélicos ordenam o fechamento de terreiros, além do racismo e intolerância religiosa, estão demonstrando seu poder, força e domínio no território. Ou seja, esse grupo de traficantes utiliza a gramática evangélica como instrumento de dominação da população residente nas favelas.”


No entanto, Vital Cunha pontua que nem sempre o fato de um traficante ser evangélico resulta na retirada de santos católicos ou na perseguição de religiões de matriz africana.


Ela descreve em sua pesquisa casos em que os próprios moradores fazem esse tipo de constrangimento e intolerância.


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A favela de Cidade Alta é uma das dominadas pelo TCP

Rejeição dos evangélicos


Se a linguagem religiosa é familiar para a população, a rejeição da ideia de que traficantes possam ser de fato cristãos é muito forte na comunidade evangélica mais tradicional, como explica a pastora e pesquisadora Viviane Costa, autora de Traficantes Evangélicos.


Alguém que vive do crime, nessa visão, não cumpriria os “requisitos de uma verdadeira conversão”, diz ela.


Para muitos cristãos, “ser evangélico” não significa só aderir às crenças da religião, mas ter atos e um estilo de vida de acordo com certos preceitos, explica o sociólogo Diogo Silva Corrêa, autor do livro Anjos de Fuzil, resultado de sua pesquisa sobre as relações entre o crime e a religião na Cidade de Deus, favela na Zona Oeste do Rio.


Ou seja, para alguém ser evangélico, não basta acreditar, é preciso viver de uma certa forma — a ideia de um criminoso evangélico seria, portanto, inaceitável.


"Se a pessoa não procurar mudar, não tem como se intitular cristão — e isso vale para todos, para o adúltero, para o brigão, para quem tem vício, não só para o traficante", diz à BBC o pastor Carlos Alberto, de uma igreja neopentecostal na Cidade de Deus.


"Durante muito tempo, os evangélicos foram respeitados justamente porque não existia aquela coisa de ser 'não praticante', como os católicos, o crente era até considerado chato, cafona", diz ele.


Os pastores coniventes com o tráfico são uma minoria, defende ele, mas é algo problemático porque é uma minoria que "tem forte influência sobre o rebanho".


"O pastor sabe que é errado, mas alguns aceitam por causa dos benefícios, o traficante paga por uma cruzada (evento religioso aberto), faz uma reforma na igreja", diz ele. "É uma visão errada de que Deus vai transformar uma maldição em benção, um dinheiro maldito em algo positivo."


"Mas é algo que faz a igreja perder credibilidade", diz ele. "Se você percebe que o traficante quer proteção, quer usar a religião como um amuleto, mas não quer largar o crime, não pode se associar."


"Como você vai ficar conivente quando a lei do tráfico é muito rígida, é olho por olho, não existe compaixão?", diz.


Carlos Alberto afirma que o processo de aceitar pessoas que só querem os benefícios de se dizer religioso mas não mudam de vida é algo que acontece também no meio artístico, no futebol, no meio empresarial e na política.


"Pastores que aceitam aparecer com certos políticos, que são coniventes com certas práticas, não me representam."


No entanto, Viviane Costa explica que, conforme mais e mais brasileiros se tornam protestantes, a conversão nos moldes “mais tradicionais” é menos comum — e pessoas se consideram evangélicas mesmo que não se comportem de acordo.


Ela lembra do fenômeno das celebridades evangélicas citado por Carlos Alberto. “Mesmo alguns políticos e celebridades que se declaram cristãos reformados não seriam considerados verdadeiramente evangélicos levando em conta a expectativa mais tradicional”, diz.


“Fui bastante criticada por falar em ‘traficantes evangélicos’, mas não fui eu que os nomeei como evangélicos — é assim que o fenômeno é conhecido e como eles próprios se identificam”, diz Costa. “O livro é o resultado de uma pesquisa, e como pesquisadora eu estou descrevendo um fenômeno, não fazendo uma análise teológica se a pessoa realmente é convertida.”


O TCP é conhecido pelos desaparecimentos de pessoas que se opõem à facção, de acordo com a polícia.


Desde antes da criação do Complexo de Israel, moradores relatam à imprensa desaparecimentos de familiares e amigos em favelas dominadas pela facção.


Muitas não procuram a polícia nem relatam oficialmente os desaparecimentos por medo, segundo observadores de centros de pesquisa sobre violência.


Em alguns lugares, no entanto, alguns traficantes evangélicos têm um grande respeito por pastores de igrejas nas favelas que dizem não aos grupos armados, diz Costa.


“São considerados verdadeiros homens santos, porque realmente aderiram ao caminho correto”, afirma.


Vital Cunha, uma das primeiras pesquisadoras a estudar o tema, descreve em seu trabalho como notou a aproximação de traficantes e pastores em busca de proteção espiritual.


Na favela do Acari e de Santa Marta, descreve ela em seu trabalho, o rádio de comunicação dos traficantes apitava todos os dias às 5h30 com uma oração do chefe do tráfico.


Ele falava ao mesmo tempo com Deus, pedindo proteção, e dava orientação, pedindo para os subordinados matarem menos e dizendo para os líderes comunitários cuidarem das pessoas.


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Domínio da 'tropa de Arão' começou na favela Parada de Lucas

'Narcoreligião'


A pesquisadora Viviane Costa, no entanto, é contra falar em “narcopentecostalismo”. Ela diz que isso passaria a ideia de que a religião só passou a ser um fator importante na dinâmica de poder do tráfico com o surgimento dos traficantes evangélicos.


Na realidade, diz ela, “a religião está presente na dinâmica do tráfico desde a sua gênese". Ela defende que o mais correto seria falar em "narcoreligião".


Nas décadas de 1980 e 1990, as facções do narcotráfico eram amplamente associadas a religiões afro-brasileiras como o candomblé e a umbanda, diz Doriam Borges.


Isso foi, inclusive, retratado no cinema: a passagem no filme Cidade de Deus em que o traficante muda de nome após ter o corpo fechado em um ritual religioso é uma das mais conhecidas.


“Dadinho é o c*, meu nome é Zé Pequeno!”, diz o personagem, antes de atirar em outra pessoa.


Os traficantes construíam murais e altares em seus territórios, destaca Costa.


“Em alguns casos, quando um traficante derrubava um chefe do tráfico ou quando ia conquistar um outro território, a divindade do traficante que tinha sido derrotada também abria lugar para a divindade do que assumia. Ou seja, o elemento religioso já fazia parte da dinâmica de poder.”


Reportagens do jornal O Globo na década de 1990 descrevem casos de imagens de entidades e de santos decapitadas durante disputadas armadas — algo que acontecia pela mão dos traficantes rivais e também da polícia.


O preconceito contra as religiões afro-brasileiras já era presente desde então, explica Borges.


“As religiões afro brasileiras, desde suas origens, têm sido estigmatizadas. E os traficantes vinculados a essas religiões eram os personagens perfeitos usados pela sociedade e pelo Estado, em especial as polícias, para a vinculação desse grupo com o Diabo, com o mal.”


Segundo o pesquisador, esses símbolos religiosos eram frequentemente destruídos durante as operações policiais.


Em Oração de Traficante, Vital Cunha descreve como as pinturas de santos e entidades do candomblé passaram lentamente a ser substituídas por trechos bíblicos na favela de Acari, no Rio de Janeiro, onde ela passou mais de uma década fazendo pesquisa.


Ou seja, a dinâmica religiosa, que já existia, passou a ser modificada para incorporar a cultura neopentecostal que surgia.


Hoje, a criação do Complexo de Israel é exemplo dos contornos que essa relação entre tráfico e religião assumiu, diz Kristina Hinz.


Exemplo, aliás, que é copiado por outros traficantes: segundo a Polícia Civil, o chefe do tráfico de uma favela em Madureira, na Zona Norte do Rio, pretende tomar os territórios de rivais para criar uma grande área sob seu domínio que chamaria “Complexo de Jerusalém”.

Aparecida ostenta o maior mosaico de Rupnik. Um padre molestador de mulheres


abril 04, 2023
O artista foi afastado de suas atividades sacerdotais por abusar sexualmente de freiras de uma comunidade na Eslovênia e de outras mulheres em Roma


PAULO LOPES
jornalista


A Basílica de Aparecida inaugurou em março de 2022 em sua fachada norte o maior mosaico do mundo do esloveno Marko Ivan Rupnik, com a presença do próprio artista. São quadro mil metros quadrados em pedras coloridas do Brasil, França, Itália, Grécia e Afeganistão, com figuras inspiradas no Êxodo. Há planos (ou havia) para a instalação de mosaicos em outras fachadas da Basília.


Inicialmente enaltecida pela administração da Basílica pela beleza e grandiosidade, a obra se tornou uma maldição. Rupnik é um padre que abusou sexual e psicologicamente de uma comunidade de freiras em Lubiana, capital da Eslovênia, de 1992 a 1993, e de mulheres do Centro Aletti, escola de arte sacra que ele fundou em Roma.






Rupnik é jesuíta, da mesma ordem do papa Francisco, do qual o padre era conselheiro, até ser afastado de suas atividades em fevereiro de 2023. Agora, ele tem de ficar longe das fiéis.


Não há, até o momento, uma perspectiva de o padre ser condenado pela Justiça dos homens, ou seja, ir para cadeia, como ocorreria com qualquer outro estuprador, porque a Igreja tem mantido o caso dentro de seus domínios, longe dos holofotes da imprensa.






Em dezembro de 2022, a Ordem dos Jesuítas informou não ter havido abuso de criança, como se isso fosse uma atenuante, criticando, apenas, a forma de o Rupnik "exercer o ministério", uma expressão aviltante porque encobre os sofrimentos das vítimas.



Antes, em maio de 2020, Rupnik foi excomungado pela Companhia de Jesus, por ter recebido em confessionário uma de suas vítimas. Mas no mesmo mês, talvez por um milagre, a sentença foi revogada.

Trata-se de mais uma manifestação do milenar machismo da Igreja Católica, mas o estrago já está feito, porque onde houver um mosaico de Rupnik haverá uma lembrança do seu abuso, assim se espera.



Mosaicos de Rapnik na ala norte da Basílica de Aparecida


As obras do padre estão em mais de 200 igrejas e santuários em todo o mundo, incluindo a capela do palácio apostólico do Vaticano.

A Igreja Católica da França iniciou uma discussão sobre o que fazer com os mosaicos de Rupnik da fachada da basílica de Nossa Senhora de Lourdes, ponto de encontro de devotos de todo o mundo.

O bispo de Lourdes, dom Jean-Marc Micas, sinalizou que os mosaicos serão retirados, em respeito aos sofrimentos das pessoas que vão ao santuário em busca de paz espiritual.

“Lourdes é um lugar onde muitas vítimas se voltam para a Imaculada Conceição em busca de consolo e cura. A angústia deles é grande diante dos mosaicos do padre Rupnik neste mesmo lugar: não podemos ignorar isso”, disse o bispo em nota.

A Basílica de Aparecida até agora não se manifestou sobre sua obra de Rupnik. E talvez nunca o faça, se católicas e católicos continuarem em silêncio.

Por enquanto, sobre o padre, a maior visibilidade é de um grupo de católicas que enaltece Rupnik, sem considerar que nem sempre se pode desvincular o artista de sua obra. Esse grupo está abrigado na PUC de São Paulo, na Sala Marko Ivan Rupnik, coordenado pela professora Wilma Steagall De Tommaso.

Em março de 2022, quando as denúncias contra o padre-artista já eram públicas e notórias, De Tommaso deu um curso pela internet sobre os mosaicos de Aparecida. "Ele [o padre] é um homem muito culto, um grande líder, um grande pai espiritual, também", disse ela, entre outros elogios a Rupnik.

Ao menos, a PUC do Paraná revogou em fevereiro de 2023 o título de Doutor Honoris Causa concedido em 2022 a Rupnik.

Francisco aparentemente nada fará. "Não tive nada a ver com isso", disse recentemente.

> Com informação da Acidigital, Diocese de Lurdes, Offlattes e de outras fontes. Foto de divulgação.




'Como escapei de seita abusiva e resgatei meu filho depois'


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Shlomo Helbrans (esq.) foi o fundador e líder do grupo até a sua morte

Raffi Berg Role, Editor de Oriente Médio da BBC News
14 março 2023


Atenção: esta reportagem contém detalhes de abusos físicos e sexuais que podem ser sensíveis para alguns leitores.


Quando a polícia mexicana lançou uma operação contra uma seita judaica, seus antigos membros esperavam que fosse o fim do grupo, acusado de crimes contra crianças.


Mas o processo não foi adiante e a seita se recuperou, até que surgiram detalhes sobre sua comunidade enclausurada, incluindo seus planos de assassinato em massa em caso de intervenção de autoridades.


Um antigo membro, que fugiu recentemente, contou à BBC as provações que ele enfrentou.




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A tia de Yisrael, Orit, envolveu-se por completo na luta contra o Lev Tahor


Quando Yisrael Amir se casou, ele e sua noiva ficaram de pé sob a chupá – a tenda tradicional judaica, usada em casamentos – rodeados pelos membros da sua comunidade. Mas o que deveria ter sido o dia mais feliz da vida do casal, para eles, foi um pesadelo.


Yisrael e sua esposa, Malke (nome fictício), tinham 16 anos de idade e haviam se encontrado naquela ocasião pela primeira vez. O casamento foi organizado pelos líderes do grupo que os havia criado desde crianças.


O grupo se chama Lev Tahor ("Coração Puro", em hebraico). Ele afirma que segue uma versão fundamentalista do judaísmo. Mas seus antigos membros e um tribunal israelense defendem que se trata apenas de uma seita.


"Não tivemos escolha", conta Yisrael, agora com 22 anos, enquanto nos sentamos para conversar no quintal da casa da sua tia, ao sul de Tel Aviv, em Israel. "O rabino me chamou na sua sala e disse: 'na semana que vem, você vai se casar. Se você se recusar, será punido'.''


"Minha irmã tinha 13 anos de idade e foi forçada a se casar com um rapaz de 19 anos", ele conta. "Ela chorava. Ela chorava tanto que eles a puniram proibindo-a de falar por um ano. Ela não podia dizer uma palavra – não podia pedir comida, não podia pedir para ir ao banheiro, nada."


Yisrael conta que sua irmã não conseguia falar direito depois que terminou sua punição de um ano.


Tudo isso era parte da vida do complexo do grupo na Guatemala, onde a idade mínima legal para se casar é de 18 anos, tanto para os homens quanto para as mulheres.


A maior parte dos membros do Lev Tahor se estabeleceu no país centro-americano em 2013, depois de fugir do Canadá, onde foram acusados de abuso infantil - uma parte menor foi para o México. O grupo nega as acusações.


Esses tratamentos são parte de um repertório de supostos abusos praticados pelos líderes e por outras pessoas em posição de autoridade no grupo, segundo Yisrael e outros antigos membros. Conta-se que esses abusos incluem surras por pequenas infrações, em que as crianças são forçadas a agradecer aos seus algozes por baterem nelas.


Mas, segundo Yisrael, havia muito mais.


"Eu via todos os dias Shlomo Helbrans [o fundador do Lev Tahor] e outro líder levar meninos para o seu quarto, meninos até de oito anos de idade, e depois ele os mandava para o mikvê [ritual de banho usado para purificação]", ele conta. "Eu não entendia o que ele fazia com eles. Agora, eu sei."


Yisrael afirma que meninos e meninas disseram a ele que eram abusados sexualmente – e estuprados.


A BBC tentou falar com supostas vítimas de estupro infantil que saíram do grupo, mas nenhuma delas quis conversar com a reportagem.


Um grupo de apoio americano, os Sobreviventes do Lev Tahor (LTS, na sigla em inglês), afirmou à BBC que existem vítimas de estupro infantil entre seus membros.


Já uma fonte envolvida em uma investigação policial informou que as autoridades centro-americanas possuem declarações juramentadas de antigos membros de que eram cometidos estupros.


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Yisrael voltou a Tel Aviv com seu filho Nevo, depois que o menino foi liberado pela polícia

'Às vezes, eu dormia em pé'


"Helbrans se apresentava como um messias que podia fazer o que quisesse porque era um homem sagrado", afirma Yisrael. "Ele nos disse que havia vindo do céu para 'corrigir' as pessoas e tinha poderes sobrenaturais. E seus seguidores acreditavam nele."


Uma das formas de controle do grupo sobre seus membros, segundo Yisrael, é retirar as crianças dos pais e colocá-las em novas "famílias". Os pais biológicos são proibidos de ter qualquer contato com elas depois disso.


Foi o que aconteceu com Yisrael. Com 12 anos de idade, ele foi retirado da sua casa em Israel, junto com seus seis irmãos, pelo seu pai, Shaul, para unir-se ao grupo na Cidade da Guatemala.


Yisrael conta que o Lev Tahor fez promessas falsas à sua família de que a vida na Guatemala seria o paraíso, com animais para as crianças brincarem. Mas, na verdade, "foi um choque completo", segundo ele.


"Todos foram separados uns dos outros", relata Yisrael. "As crianças precisavam dormir sobre o chão de pedra. Éramos acordados cerca de três horas da manhã todos os dias, depois havia orações o dia todo, sem comida, sem água e sem falar com outras crianças."


"Se o líder [Helbrans] desse uma palestra para nós, ela duraria horas. Às vezes, eu dormia em pé", ele conta. "Tudo era controlado. Você só podia ir ao banheiro quando eles autorizassem."


"Não recebíamos educação. Não estudávamos nem mesmo a Torá [os livros mais sagrados do judaísmo] ou o Talmud [o principal livro das leis judaicas] porque aquilo teria aberto nossas mentes – apenas os escritos de Helbrans, que tínhamos que aprender de cor", prossegue Yisrael. "Nós ficávamos acordados até às 23 horas."


Yisrael afirma que os membros só podiam comer certos legumes, verduras e frutas. Os líderes proibiram a carne, peixe e ovos. Segundo eles, estes alimentos podem ser afetados pela engenharia genética, o que faria com que deixassem de ser kosher (eles não seriam mais permitidos pelas leis judaicas de alimentação).


Yisrael acredita que o verdadeiro motivo era simplesmente manter os membros fracos sem a ingestão de proteínas.


"Mas Helbrans comia tudo o que quisesse – ovos, peixe, carne", ele conta. "Ele dizia que era para sua saúde e você não podia questioná-lo."


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A comunidade se estabeleceu na selva, isolada do mundo exterior

A fuga e o resgate do filho


Helbrans morreu afogado em um rio no México, em 2017. Quem assumiu foi seu filho, Nachman, que foi descrito em documentos judiciais norte-americanos como "mais extremista" que o seu pai.


"Quando fui levado para lá na infância, eu simplesmente sabia que tudo parecia errado, mas não podia fazer nada", relembra Yisrael. "Mas depois eu só sabia que precisava sair dali."


O momento chegou quando sua esposa Malke teve um menino, Nevo, dois anos depois que eles se casaram.


"Eles sabiam onde você estava todo o tempo, mas, um dia, os líderes me mandaram pegar alguma coisa impressa na cidade [Oratório, no sul da Guatemala, para onde o grupo havia se mudado]. Era uma lan house e eu me lembrava da aparência dos computadores de quando eu era criança em casa", relembra ele. "Eu não sabia usá-los, então pedi ajuda ao dono da loja."


Depois de aprender sobre o Google, Yisrael pediu ao comerciante que pesquisasse Lev Tahor – e ele ficou abismado com o que descobriu. "Havia reportagens sobre aquele culto que confirmaram o que eu pensava."


Entre os resultados, havia relatos de como sua tia, Orit, combatia o grupo em Israel.


"Pensei que Orit tivesse se esquecido de nós", afirma Yisrael. "Eu não sabia que ela estava fazendo de tudo para resgatar nossa família."


Yisrael encontrou seu endereço de email e enviou uma mensagem. Orit conta que ficou chocada ao recebê-la.


Eles começaram a se comunicar e Yisrael retornava à loja sempre que era mandado para alguma tarefa.


Foi então que, usando o dinheiro que havia juntado em segredo, ele comprou um telefone celular e ligou para sua tia.


"Quando ela ouviu a minha voz, ficou muito feliz", ele conta, sorrindo. "Ela disse que viria me buscar e, alguns dias depois, eu fugi."


"Certa noite, eu saí pelo portão e corri por 15 minutos pela selva até chegar a uma estrada", relembra Yisrael. "Parei um ônibus e ele me levou até a Cidade da Guatemala, a cerca de duas horas de distância. Fiquei com medo que os membros viessem me procurar."


"Orit estava me esperando, mas eu não a reconheci e, no começo, não sabia se a abraçava porque ela não estava vestida como as mulheres do Lev Tahor, onde tocar o sexo oposto [fora do casamento] era rigorosamente proibido."


Uma das características do grupo é que ele exige que todas as mulheres, a partir dos três anos de idade, vistam um manto que cubra todo o corpo. Eles defendem que é por "humildade".


Em público, também são observadas mulheres que cobrem seus rostos, exceto pelos olhos. Na imprensa, esta prática rendeu ao Lev Tahor o apelido de "Talebã judeu".


Inicialmente, Yisrael não queria sair sem seu filho, mas Orit prometeu que eles voltariam para buscar o menino. Eles então saíram da Guatemala e foram para Israel.


Na época com 19 anos, Yisrael tinha realmente vivido uma existência isolada por cinco anos e teve dificuldade para se ajustar.


"Precisei começar a vida do zero", ele conta, "conhecer pessoas, fazer amigos e até aprender de novo o idioma – foi realmente muito difícil."


Ele e Orit voltaram para a Guatemala várias vezes para tentar buscar o filho de Yisrael, sem sucesso.


Até que, em setembro de 2022, depois de uma operação secreta com uma equipe de quatro homens de Israel (incluindo ex-agentes do Mossad, o serviço secreto israelense, um ex-policial e um advogado), uma unidade policial de elite invadiu o esconderijo do Lev Tahor no Estado de Chiapas, no sul do México, para onde parte do grupo havia se transferido.


A invasão foi autorizada por um juiz estadual que havia examinado provas de atividades criminosas, incluindo estupro e tráfico de drogas, reunidas pelo Procurador Especial do México para o Crime Organizado.


Essas provas incluíram uma ordem – à qual a BBC teve acesso – de um líder do grupo, instruindo as mães a matar seus filhos, aparentemente com veneno, se os serviços de assistência social viessem levá-los embora.


"Se algumas pessoas vierem tomar nossas crianças de nós... precisamos sacrificar as vidas para que os amaldiçoados não profanem o espírito das nossas crianças puras... [na] forma que foi instruído por nossa santidade [Shlomo Helbrans] antes de morrer", diz a tradução do documento.


"Precisa ser feito de forma que eles [as crianças] não sofram... sem desfigurar o corpo... para que elas [as mulheres] usem o que iremos distribuir [que] precisa ser dado às crianças imediatamente... sem explicar a elas o que é, para não as assustar", prossegue o documento.


A ordem instrui então as mulheres a tirar a própria vida depois de terem matado seus filhos.


A polícia separou imediatamente as crianças dos adultos por precaução e o complexo foi evacuado.


Nevo era uma das crianças que foram retiradas e foi entregue a Yisrael. "Eu chorei", conta o pai, "mas Nevo estava calmo. Estou certo de que ele sabia que eu era o seu pai."


Malke também foi retirada, mas se recusou a deixar o grupo. Ela e duas dezenas de outras pessoas foram mantidas em um abrigo do governo, mas, cinco dias depois, eles fugiram.


Dois líderes presos por ordem do juiz estadual, sob suspeita de tráfico de pessoas e sérios abusos sexuais, foram postos em liberdade por um juiz local.


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Os membros eram forçados a viver em condições precárias no complexo mexicano

'O céu é o limite'


O relato de Yisrael sobre os abusos do Lev Tahor não foi verificado de forma independente, mas é similar aos testemunhos de outros membros antigos do grupo.


O porta-voz do Lev Tahor, Uriel Goldman, rejeita as alegações.


"Nego totalmente todas as acusações", disse ele à BBC. "A maior evidência que temos são as palavras do juiz [local] do México. Depois de ouvir todas as provas, de A a Z, o juiz decidiu encerrar definitivamente o caso."


Goldman afirma que o grupo foi vítima de "perseguição".


A conclusão do juiz local ainda não foi derrubada, mas uma fonte com total conhecimento do caso afirma que ele não teve acesso às provas reunidas pelo investigador federal.


Segundo a mesma fonte, todas as pessoas que fugiram do abrigo do governo no México, bem como os dois líderes libertados, voltaram para a Guatemala.


A cerca de 12 mil quilômetros de distância, Yisrael continua reconstruindo sua vida com Nevo, na sua nova casa nos arredores de Tel Aviv.


Proibido de usar tecnologia por anos, ele agora está estudando ciência da computação na Universidade Bar-Ilan, em Israel. Ele pretende tornar-se engenheiro de software.


"Afinal", ele conta, "o céu é o limite".


- Este texto foi publicado em


segunda-feira, 8 de maio de 2023

MARUÍ, IMARUÍ OU MAROIM

 No Município de Palhoça, SC, existe um rio que chamam Imaruí, onde ainda  se pode ver as ruínas de uma velha ponte, que deu origem ao bairro Ponte do Imaruí.

A grafia da palavra Imaruí é duvidosa, tendo sido usado o vocábulo também como Maruí, Maruhi, maruim e Maroim. Esta última está na obra de HENRY KOSTER (Viagens ao nordeste do Brasil, p. 361, tradução de CÂMARA CASCUDO) que segue reproduzida.

Em nota de rodapé (16), o aludido tradutor e famoso folclorista nordestino, esclareceu: 

Nas vizinhanças de Palhoça o inseto é conhecido também como PORVINHA. Suspeito que seja corruptela de PÓLVORA (porque sua picada "queima" irritantemente), no diminutivo.