Perfil

Advogado - Nascido em 1949, na Ilha de SC/BR - Ateu - Adepto do Humanismo e da Ecologia - Residente em Ratones - Florianópolis/SC/BR

Mensagem aos leitores

Benvindo ao universo dos leitores do Izidoro.
Você está convidado a tecer comentários sobre as matérias postadas, os quais serão publicados automaticamente e mantidos neste blog, mesmo que contenham opinião contrária à emitida pelo mantenedor, salvo opiniões extremamente ofensivas, que serão expurgadas, ao critério exclusivo do blogueiro.
Não serão aceitas mensagens destinadas a propaganda comercial ou de serviços, sem que previamente consultado o responsável pelo blog.



segunda-feira, 20 de julho de 2026

Excesso de paparicação


La era de la inmediatez: ¿por qué mi hijo parece un eterno insatisfecho?

Se tiende a creer que proporcionar a los menores todo lo que piden es una muestra de amor, pero, lejos de ser un beneficio, el exceso de cosas materiales puede suponer un verdadero castigo para su desarrollo


La sobreabundancia de estímulos y recompensas puede dificultar el desarrollo de la paciencia en la infancia.JGI/JAMIE GRILL (GETTY IMAGES/TETRA IMAGES RF)

ALEJANDRA MELÚS
Madrid - 20 JUL 2026 - 00:30 BRT

En la sociedad actual, una de las preocupaciones más recurrentes entre progenitores y educadores es la sensación de que los niños y adolescentes de hoy viven en un estado de insatisfacción permanente. A pesar de tener acceso a más recursos, tecnología y bienes materiales que cualquier generación anterior, muchos menores parecen incapaces de alcanzar un estado de plenitud o gratitud en sus vidas. Para comprender este fenómeno, es necesario analizar la estructura de la sociedad del momento y cómo los mecanismos de recompensa han sido alterados por la cultura del “ahora o nunca”.

Vivimos sumergidos en la denominada era de la inmediatez. En esta sociedad, el deseo y la posesión se han apoderado de todos, dejando de lado a la perseverancia y la paciencia. Hoy en día, aquello que se desea puede adquirirse en el mismo día. Las plataformas de compra online han transformado el consumo en un acto impulsivo donde, a golpe de clic, cualquier objeto llega a la puerta del hogar en menos de 24 horas. Esta manera de vivir ha cambiado todos los esquemas establecidos hasta el momento: la vida va rápido y pocas cosas se permiten el lujo de cocinarse a fuego lento, con el tiempo y el procesamiento que requieren los procesos naturales del crecimiento.

Esta cultura de la rapidez se ve reforzada por el consumo digital. Lo que más vende en la actualidad es lo fugaz, como los vídeos en redes sociales que duran apenas unos segundos y ofrecen estímulos constantes, las series donde ya nadie ve la cabecera o las lecturas de menos de un minuto donde la atención es escasa y no exige demasiado de uno mismo. Este entorno enseña a los menores que el placer debe ser instantáneo y que el intervalo entre el deseo y la satisfacción debe ser inmediato o incluso inexistente. Sin embargo, este modelo de gratificación inmediata es el enemigo principal de un desarrollo emocional adecuado y saludable.

El valor del esfuerzo, la espera y la perseverancia

Frente a esta conducta que exige rapidez, es esencial recordar que la perseverancia, el esfuerzo y la espera no son rasgos innatos, sino valores que se adquieren mediante la práctica y la constancia. Nadie puede aprender a esforzarse si no practica dicho hábito de manera regular. Para que un menor los integre en su personalidad, es necesario que viva en su propia piel lo que supone el valor del trabajo, la elaboración, el proceso y la espera hasta poder recoger su recompensa.

Esperar y esforzarse por un objetivo fomentan el bienestar al alcanzarlo, por tanto, otorgan satisfacción y felicidad. Cuando un niño debe trabajar para lograr una meta, el resultado final produce un sentimiento de gran orgullo personal. Ese esfuerzo otorga un valor intrínseco a lo logrado. En cambio, si el camino hacia el logro es corto y no supone ningún esfuerzo para uno mismo, la recompensa será percibida como escasa. No se experimenta un verdadero éxito si no ha habido un reto previo. Por el contrario, un camino más costoso y extendido en el tiempo, que exige resiliencia y trabajo diario, permite que el individuo aprenda a valorar cada uno de los pequeños logros alcanzados a lo largo del proceso, no solo el éxito final, sino cada paso dado, por mínimo que sea.
Si el camino hacia el logro es corto y no supone ningún esfuerzo para uno mismo, la recompensa será percibida como escasa.MARILYN CONWAY (GETTY IMAGES)

Se tiende a creer que proporcionar a los hijos todo lo que piden es una muestra de amor o un regalo para su bienestar. En ocasiones, por falta de tiempo o medidas de conciliación, se cree que dar a los hijos todo aquello que piden suple las oportunidades emocionales que no se pueden ofrecer, como el tiempo de juego compartido o un plan en familia.

Pero, lejos de ser un beneficio, el exceso de cosas materiales puede suponer un verdadero castigo para su desarrollo. El error fundamental reside en creer que lo material puede suplir a lo emocional. Cuando un niño recibe todo lo que desea de forma sistemática, desarrolla una baja tolerancia a la frustración y cae en una espiral de eterna insatisfacción. En este estado, nada es suficiente. Lo que ayer era un deseo irrefrenable, hoy se vuelve poco, encontrándonos ante niños que dicen desear algo enormemente y, al adquirirlo, lo dejan a un lado sin volver a usarlo nunca más. Esto les hace experimentar un sentimiento de vacío constante. Se refirma el refrán de “no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita”, ya que cuanto más recibe el menor, más necesita para satisfacer su emoción de deseo y plenitud, pero a su vez cada vez se siente más insatisfecho e ingrato.

Se trata de un círculo vicioso que a veces cuesta reconocer y del que es difícil salir si no se es consciente de ello, ya que se ha dado a los objetos el poder de ser los responsables de la felicidad de un niño, cuando verdaderamente no tienen la capacidad de llenar sus necesidades afectivas ni emocionales. La felicidad basada en lo que se puede comprar o tocar es, por definición, efímera e irreal. El verdadero bienestar no se encuentra en aquello que se puede ver o tocar, sino en lo que se siente o experimenta. El bienestar no lo producen las cosas sino las personas, las experiencias, los momentos compartidos o las relaciones interpersonales.

Lo material va y viene; en cambio, lo emocional se genera poco a poco en uno mismo, siendo parte de este y convirtiéndose en su guía interna y su fuente de resiliencia. Por lo tanto, es fundamental educar a los menores en un sistema de valores fuerte y seguro, donde las raíces se asienten en sus primeros años de vida como un pilar o cimiento inquebrantable y la coherencia entre el mensaje verbal y los actos sea su herramienta educativa más potente.

Alejandra Melús - via EL PAIS

Basel Adra, cineasta palestino ganador del Oscar: “Nada cambiará si se va Netanyahu. Los israelíes no nos ven como seres humanos"

El director del documental ‘No Other Land’ participa en un encuentro por la cultura en Madrid y explica cómo ha aumentado la violencia israelí en Cisjordania tras obtener la estatuilla de Hollywood
i
El cineasta palestino Basel Adra, ganador del Oscar por 'No Other Land', este miércoles en Madrid.MOEH ATITAR

Miércoles a primera hora de la mañana en un hotel madrileño. El cineasta palestino Basel Adra, ganador del Oscar por el documental No Other Land, cumplió el lunes 30 años esperando horas de colas en puestos fronterizos y atravesando controles (“Es inhumano, es otra herramienta contra los palestinos”, describe) para poder participar en la Conferencia Ministerial, coorganizada por los ministerios de Cultura de España y Palestina, que se inauguró en el Museo del Prado ayer por la tarde, y en la que más de 30 delegaciones internacionales firmarán una declaración para la reconstrucción de la cultura palestina. Gracias a su estatuilla y al recorrido de su película, Adra es uno de los rostros más visibles de los artistas dentro y fuera de su país, porque además sigue viviendo donde nació, en Al Tuwani, pedanía de Masafer Yata, una inhóspita zona del sur de Cisjordania retratada en su filme. “Me reconocen en todos los puestos israelíes, eso me da miedo”, confirma. Serio —aunque sonreirá cuando se hable de fútbol y de su hija de año y medio— y acompañado de su esposa, Adra se sienta a charlar. Solo realiza una petición: que la mesa elegida sea en la zona más silenciosa porque habla bajo y en tono grave.

Pregunta. ¿Cómo se encuentra su familia?

Respuesta. Físicamente bien. Tengo una hija de año y medio, y está bien.

P. ¿Cómo es su día a día?

R. No es fácil vivir en nuestras comunidades. Puedes planear algo para el día siguiente, y de repente llegan las tropas israelíes con excavadoras o con colonos, y entonces tu jornada cambia. Por ejemplo, puedo planear ir a la ciudad con mi familia, pero nos levantamos por la mañana, sucede algo y se pierde todo el día. Así que nuestra vida cotidiana depende realmente de lo que esté pasando en el día a día, de lo que nos hagan.

P. ¿Qué espera de la conferencia ministerial?

R. Espero que se preste más atención a la cultura palestina. Que los artistas y la cultura de Palestina reciban un apoyo y un respaldo genuinos por parte de la comunidad internacional; no solo que esta sienta lástima, sino que ofrezca apoyo real. Eso podría ayudar a que más cineastas y artistas den a conocer su obra al mundo. Así que deseamos que los artistas palestinos encuentren un buen respaldo en esa reunión.

P. ¿Siente el apoyo español a la causa palestina?

R. Absolutamente. Y tanto en lo que respecta al gobierno como a la gente de la calle. Por ejemplo, recuerdo que un futbolista hizo algo mínimo con una bandera y armó mucho revuelo [se refiere a Lamine Yamal, que la ondeó en mayo, en el desfile de celebración del Fútbol Club Barcelona por ganar la Liga]. Los ministros y funcionarios israelíes tuvieron que pronunciarse al respecto, lo que atrajo aún más atención.


P. Europa es más titubeante...

R. Esperamos que España no cambie porque, ya sabes, en Europa y en otros países es fácil recibir apoyo al principio, pero al cabo de un tiempo su gobierno cambia o la gente dentro del propio gobierno, como ha ocurrido en Suecia, cambia de opinión y deja de apoyar o se pone en contra. El lobby israelí siempre encuentra la manera de transformar políticas oficiales.

P. Su padre ya tenía una cámara con la que fue grabando tanto su infancia como los ataques de colonos y tropas israelíes. El documental No Other Land, que retrata la lucha diaria de las familias de Masafer Yata frente a demoliciones y desplazamientos forzosos, ¿es fruto de un legado?

R. No tanto. En mi comunidad, la cámara era algo que llegó a principios de este siglo. No era algo común, sino único, a diferencia de lo que ocurre hoy en día.

P. ¿Y la usaron como arma defensiva?

R. Sí. Mi padre y también otras personas grabaron estas imágenes. No fue solo él. Había otras personas de la comunidad que se estaban formando y grabando, así como activistas internacionales. Así que tenemos un archivo muy extenso, porque mucha gente ha grabado en Cisjordania desde hace dos décadas.


02:00
Tráiler de 'No Other Land'Basel Adra, en una imagen del documental 'No Other Land', recostado en un monte de una aldea de Masafer Yatta para impedir el derribo de una casa mientras una excavadora israelí acecha por detrás.

P. ¿Y siente la responsabilidad?

R. Siento una responsabilidad constante. No solo la de llevar la historia de mi comunidad al cine, sino además hablar de ella e intentar ayudar, ¿sabes? Ya no basta con simplemente filmar y publicar; tengo una responsabilidad aún mayor que antes de No Other Land.

P. ¿Está rodando otro documental?

R. No, es un corto de animación sobre la restricción de movimientos en Cisjordania. Lo hago con una productora argentina de animación. Encontré la compañía a través de unos amigos en EE UU. La hago desde mi pueblo y ellos desde allí. Y el tema es un poco complicado y peligroso como para un documental: si quisiera rodar esta película pasando por puestos de control y grabando con cámaras, correría mucho peligro… Por los soldados israelíes y todo eso.

P. ¿Qué opina de la llamada de cineastas de todo el mundo a boicotear a artistas israelíes y a empresas que tengan relación con el Gobierno de su país?

R. No es una pregunta fácil de hacerme, porque trabajo con cineastas. Para mí es bastante sencillo: quienes apoyan, respaldan, defienden públicamente y avalan el régimen, el apartheid y todas las atrocidades que comete Israel, deberían ser boicoteados. No se puede aceptar a personas que apoyan lo que su régimen hizo en Gaza, Cisjordania, Líbano o Siria. No es normal, ¿sabes? Pero creo que aquellas personas que alzan la voz y defienden a la humanidad y el derecho internacional no deberían ser objeto de boicot.Los cuatro realizadores de 'No Other Land': detrás, la israelí Rachel Szor y el palestino Hamdan Ballal (al que meses más tarde los israelíes detuvieron y apalizaron); delante, Basel Adra habla al público y Yuval Abraham, al recibir el Oscar el 2 de marzo de 2025.CHRIS PIZZELLO (CHRIS PIZZELLO/INVISION/AP)

P. Muy pocas estrellas de Hollywood, como Javier Bardem o Mark Ruffalo, se han atrevido a apoyar a Palestina. ¿Entiende ese miedo?

R. No creo que esto ocurra solo en Hollywood. Sucede en muchos otros lugares del mundo. La gente teme por sus empleos, por sus ingresos, por sus puestos. Le asusta perder su trabajo y, en otros lugares, sin duda teme por su seguridad. El régimen israelí cuenta con el respaldo de regímenes poderosos de todo el mundo; gobiernos que poseen gran riqueza y poder y que, a mi juicio, carecen de moral. Por eso es comprensible que la gente tema por su seguridad y sus salarios. Valoramos enormemente a quienes alzan la voz contra lo que está sucediendo, y siempre animamos a los demás a vencer ese miedo y a unirse a la causa. Sin embargo, resulta sorprendente cómo el miedo se apodera del espíritu de quienes trabajan en la industria del cine. Controlan tu voz; te condicionan según lo que se te permite o no decir y sobre qué temas puedes hacer películas. O incluso cuáles ver o no. Por ejemplo, nuestra película aún no ha conseguido distribución en Estados Unidos.

P. ¿Qué recuerda del momento de tener el Oscar en la mano?

R. Sabía que, incluso si ganaba la estatuilla, volvería a mi realidad, porque desde que obtuvimos el premio a mejor documental en la Berlinale en 2024 había habido mucho revuelo en todo el mundo. Y las cosas no cambiaron; al contrario, fueron empeorando cada vez más. Por otro lado, estaba lo que ocurría en Gaza: la gente veía en sus teléfonos lo que estaba pasando, pero no se detuvo el genocidio. Yo tenía la firme convicción, mientras trabajaba en la película, de que, al estrenarla, la gente haría algo. Creía que la gente simplemente no sabía por lo que estábamos pasando. Y albergué una sensación muy desagradable cuando descubrí que eso no es verdad, que la gente sí sabe y ve lo que estamos sufriendo, y simplemente deja que suceda.

P. ¿Cree que un documental puede cambiar el mundo?

R. No, creo que cambian a las personas. He estado muchas veces en cines y salas de proyección, y veo cómo afecta No Other Land al público que está allí sentado. Informo a la gente sobre lo que está sucediendo. Por eso sé también que es una película educativa para personas que no tienen una postura definida o que desconocen lo que ocurre con los palestinos: aprenderán de ella.
                                Basel Adra, en Madrid.MOEH ATITAR

P. Con Donald Trump y Benjamin Netanyahu al mando, ¿aún se puede ser optimista sobre el futuro de los palestinos?

R. No, y además, en cuanto a los israelíes, no se trata solo de Netanyahu, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, o los colonos. Netanyahu, Smotrich y Ben Gvir fueron elegidos por la gente, y creo que representan a la mayoría de los israelíes. Para mí, el problema es la sociedad israelí. Incluso antes del 7 de octubre vivíamos bajo ocupación, pero los israelíes en Tel Aviv hacían su vida normal; el dinero de sus impuestos iba a parar a los colonos, a los asentamientos y al ejército, que mataba a palestinos, aunque en menor número que después del 7 de octubre. Pero no nos ven como seres humanos. Por eso aceptan la ocupación y no pueden alegar ignorancia; vivimos en el mismo territorio y no pueden decir que no sabían lo que estaba pasando. Y ahora creo que han llegado a su peor momento en cuanto a racismo y a tolerar los crímenes que se cometen contra nosotros, los palestinos. Por eso no creo que el cambio vaya a producirse mediante elecciones en Israel o en Estados Unidos. Europa debe asumir sus responsabilidades; hasta el día de hoy, Europa, incluida España, permite la entrada de productos procedentes de los asentamientos. Detener esto sería una pequeña acción para lograr un cambio, aunque ni siquiera están dispuestos a hacerlo. Así que, ¿de qué sirve hablar públicamente de moral, de derecho internacional, de democracia, etcétera, si luego tus acciones dicen otra cosa?

P. Como ha dicho antes, tras el Oscar se incrementaron los ataques israelíes a su pueblo. ¿Cuándo ha sido el último?

R. Esta misma mañana atacaron la aldea de Susia, en Masafer Yata. Vi a muchas personas heridas, con lesiones sangrantes en la cabeza y el pecho. Miembros de esa familia ya sufrieron ataques el pasado marzo. Los colonos llegaron a sus campos con su ganado, ellos llamaron a la policía y al ejército para que los desalojaran, pero nadie acudió. La familia decidió ahuyentar al ganado de las inmediaciones de sus casas; entonces, dos colonos, uno de ellos uniformado, bajaron de su vehículo todoterreno, comenzaron a disparar contra la familia y mataron a un hombre e hirieron a su hermano, que ha quedado parcialmente paralizado. Fue una pesadilla y sigue siéndolo. El asesinado tenía 28 años y tenía esposa y dos hijas. Y las demoliciones se han incrementado con total impunidad.
El cineasta palestino Basel Adra, este miércoles en un hotel madrileño.MOEH ATITAR

P. Usted mismo sufrió un ataque en su casa hace un mes, ¿no?

R. Sí, entraron por la noche y estuvieron registrándola. Miraron hasta en el móvil de mi esposa. Y hace dos meses, unos colonos se acercaron a la casa a las cuatro de la mañana y destrozaron los coches de unos activistas que estaban aparcados frente a mi edificio. Siento miedo. Pero, para ser sincero, es un sentimiento que compartimos todos los palestinos hoy en día.

ATENÇÃO: Tentativa de golpe

Algum vagabundo (provavelmente desafeto ideológico) está usando meu nome e meu telefone para tentar golpe, simulando processo judicial.

Fica o alerta. Não responderei por nenhum dano que o vagabundo causar. 

Acautelem-se, por favor.