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segunda-feira, 20 de julho de 2026

Basel Adra, cineasta palestino ganador del Oscar: “Nada cambiará si se va Netanyahu. Los israelíes no nos ven como seres humanos"

El director del documental ‘No Other Land’ participa en un encuentro por la cultura en Madrid y explica cómo ha aumentado la violencia israelí en Cisjordania tras obtener la estatuilla de Hollywood
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El cineasta palestino Basel Adra, ganador del Oscar por 'No Other Land', este miércoles en Madrid.MOEH ATITAR

Miércoles a primera hora de la mañana en un hotel madrileño. El cineasta palestino Basel Adra, ganador del Oscar por el documental No Other Land, cumplió el lunes 30 años esperando horas de colas en puestos fronterizos y atravesando controles (“Es inhumano, es otra herramienta contra los palestinos”, describe) para poder participar en la Conferencia Ministerial, coorganizada por los ministerios de Cultura de España y Palestina, que se inauguró en el Museo del Prado ayer por la tarde, y en la que más de 30 delegaciones internacionales firmarán una declaración para la reconstrucción de la cultura palestina. Gracias a su estatuilla y al recorrido de su película, Adra es uno de los rostros más visibles de los artistas dentro y fuera de su país, porque además sigue viviendo donde nació, en Al Tuwani, pedanía de Masafer Yata, una inhóspita zona del sur de Cisjordania retratada en su filme. “Me reconocen en todos los puestos israelíes, eso me da miedo”, confirma. Serio —aunque sonreirá cuando se hable de fútbol y de su hija de año y medio— y acompañado de su esposa, Adra se sienta a charlar. Solo realiza una petición: que la mesa elegida sea en la zona más silenciosa porque habla bajo y en tono grave.

Pregunta. ¿Cómo se encuentra su familia?

Respuesta. Físicamente bien. Tengo una hija de año y medio, y está bien.

P. ¿Cómo es su día a día?

R. No es fácil vivir en nuestras comunidades. Puedes planear algo para el día siguiente, y de repente llegan las tropas israelíes con excavadoras o con colonos, y entonces tu jornada cambia. Por ejemplo, puedo planear ir a la ciudad con mi familia, pero nos levantamos por la mañana, sucede algo y se pierde todo el día. Así que nuestra vida cotidiana depende realmente de lo que esté pasando en el día a día, de lo que nos hagan.

P. ¿Qué espera de la conferencia ministerial?

R. Espero que se preste más atención a la cultura palestina. Que los artistas y la cultura de Palestina reciban un apoyo y un respaldo genuinos por parte de la comunidad internacional; no solo que esta sienta lástima, sino que ofrezca apoyo real. Eso podría ayudar a que más cineastas y artistas den a conocer su obra al mundo. Así que deseamos que los artistas palestinos encuentren un buen respaldo en esa reunión.

P. ¿Siente el apoyo español a la causa palestina?

R. Absolutamente. Y tanto en lo que respecta al gobierno como a la gente de la calle. Por ejemplo, recuerdo que un futbolista hizo algo mínimo con una bandera y armó mucho revuelo [se refiere a Lamine Yamal, que la ondeó en mayo, en el desfile de celebración del Fútbol Club Barcelona por ganar la Liga]. Los ministros y funcionarios israelíes tuvieron que pronunciarse al respecto, lo que atrajo aún más atención.


P. Europa es más titubeante...

R. Esperamos que España no cambie porque, ya sabes, en Europa y en otros países es fácil recibir apoyo al principio, pero al cabo de un tiempo su gobierno cambia o la gente dentro del propio gobierno, como ha ocurrido en Suecia, cambia de opinión y deja de apoyar o se pone en contra. El lobby israelí siempre encuentra la manera de transformar políticas oficiales.

P. Su padre ya tenía una cámara con la que fue grabando tanto su infancia como los ataques de colonos y tropas israelíes. El documental No Other Land, que retrata la lucha diaria de las familias de Masafer Yata frente a demoliciones y desplazamientos forzosos, ¿es fruto de un legado?

R. No tanto. En mi comunidad, la cámara era algo que llegó a principios de este siglo. No era algo común, sino único, a diferencia de lo que ocurre hoy en día.

P. ¿Y la usaron como arma defensiva?

R. Sí. Mi padre y también otras personas grabaron estas imágenes. No fue solo él. Había otras personas de la comunidad que se estaban formando y grabando, así como activistas internacionales. Así que tenemos un archivo muy extenso, porque mucha gente ha grabado en Cisjordania desde hace dos décadas.


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Tráiler de 'No Other Land'Basel Adra, en una imagen del documental 'No Other Land', recostado en un monte de una aldea de Masafer Yatta para impedir el derribo de una casa mientras una excavadora israelí acecha por detrás.

P. ¿Y siente la responsabilidad?

R. Siento una responsabilidad constante. No solo la de llevar la historia de mi comunidad al cine, sino además hablar de ella e intentar ayudar, ¿sabes? Ya no basta con simplemente filmar y publicar; tengo una responsabilidad aún mayor que antes de No Other Land.

P. ¿Está rodando otro documental?

R. No, es un corto de animación sobre la restricción de movimientos en Cisjordania. Lo hago con una productora argentina de animación. Encontré la compañía a través de unos amigos en EE UU. La hago desde mi pueblo y ellos desde allí. Y el tema es un poco complicado y peligroso como para un documental: si quisiera rodar esta película pasando por puestos de control y grabando con cámaras, correría mucho peligro… Por los soldados israelíes y todo eso.

P. ¿Qué opina de la llamada de cineastas de todo el mundo a boicotear a artistas israelíes y a empresas que tengan relación con el Gobierno de su país?

R. No es una pregunta fácil de hacerme, porque trabajo con cineastas. Para mí es bastante sencillo: quienes apoyan, respaldan, defienden públicamente y avalan el régimen, el apartheid y todas las atrocidades que comete Israel, deberían ser boicoteados. No se puede aceptar a personas que apoyan lo que su régimen hizo en Gaza, Cisjordania, Líbano o Siria. No es normal, ¿sabes? Pero creo que aquellas personas que alzan la voz y defienden a la humanidad y el derecho internacional no deberían ser objeto de boicot.Los cuatro realizadores de 'No Other Land': detrás, la israelí Rachel Szor y el palestino Hamdan Ballal (al que meses más tarde los israelíes detuvieron y apalizaron); delante, Basel Adra habla al público y Yuval Abraham, al recibir el Oscar el 2 de marzo de 2025.CHRIS PIZZELLO (CHRIS PIZZELLO/INVISION/AP)

P. Muy pocas estrellas de Hollywood, como Javier Bardem o Mark Ruffalo, se han atrevido a apoyar a Palestina. ¿Entiende ese miedo?

R. No creo que esto ocurra solo en Hollywood. Sucede en muchos otros lugares del mundo. La gente teme por sus empleos, por sus ingresos, por sus puestos. Le asusta perder su trabajo y, en otros lugares, sin duda teme por su seguridad. El régimen israelí cuenta con el respaldo de regímenes poderosos de todo el mundo; gobiernos que poseen gran riqueza y poder y que, a mi juicio, carecen de moral. Por eso es comprensible que la gente tema por su seguridad y sus salarios. Valoramos enormemente a quienes alzan la voz contra lo que está sucediendo, y siempre animamos a los demás a vencer ese miedo y a unirse a la causa. Sin embargo, resulta sorprendente cómo el miedo se apodera del espíritu de quienes trabajan en la industria del cine. Controlan tu voz; te condicionan según lo que se te permite o no decir y sobre qué temas puedes hacer películas. O incluso cuáles ver o no. Por ejemplo, nuestra película aún no ha conseguido distribución en Estados Unidos.

P. ¿Qué recuerda del momento de tener el Oscar en la mano?

R. Sabía que, incluso si ganaba la estatuilla, volvería a mi realidad, porque desde que obtuvimos el premio a mejor documental en la Berlinale en 2024 había habido mucho revuelo en todo el mundo. Y las cosas no cambiaron; al contrario, fueron empeorando cada vez más. Por otro lado, estaba lo que ocurría en Gaza: la gente veía en sus teléfonos lo que estaba pasando, pero no se detuvo el genocidio. Yo tenía la firme convicción, mientras trabajaba en la película, de que, al estrenarla, la gente haría algo. Creía que la gente simplemente no sabía por lo que estábamos pasando. Y albergué una sensación muy desagradable cuando descubrí que eso no es verdad, que la gente sí sabe y ve lo que estamos sufriendo, y simplemente deja que suceda.

P. ¿Cree que un documental puede cambiar el mundo?

R. No, creo que cambian a las personas. He estado muchas veces en cines y salas de proyección, y veo cómo afecta No Other Land al público que está allí sentado. Informo a la gente sobre lo que está sucediendo. Por eso sé también que es una película educativa para personas que no tienen una postura definida o que desconocen lo que ocurre con los palestinos: aprenderán de ella.
                                Basel Adra, en Madrid.MOEH ATITAR

P. Con Donald Trump y Benjamin Netanyahu al mando, ¿aún se puede ser optimista sobre el futuro de los palestinos?

R. No, y además, en cuanto a los israelíes, no se trata solo de Netanyahu, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, o los colonos. Netanyahu, Smotrich y Ben Gvir fueron elegidos por la gente, y creo que representan a la mayoría de los israelíes. Para mí, el problema es la sociedad israelí. Incluso antes del 7 de octubre vivíamos bajo ocupación, pero los israelíes en Tel Aviv hacían su vida normal; el dinero de sus impuestos iba a parar a los colonos, a los asentamientos y al ejército, que mataba a palestinos, aunque en menor número que después del 7 de octubre. Pero no nos ven como seres humanos. Por eso aceptan la ocupación y no pueden alegar ignorancia; vivimos en el mismo territorio y no pueden decir que no sabían lo que estaba pasando. Y ahora creo que han llegado a su peor momento en cuanto a racismo y a tolerar los crímenes que se cometen contra nosotros, los palestinos. Por eso no creo que el cambio vaya a producirse mediante elecciones en Israel o en Estados Unidos. Europa debe asumir sus responsabilidades; hasta el día de hoy, Europa, incluida España, permite la entrada de productos procedentes de los asentamientos. Detener esto sería una pequeña acción para lograr un cambio, aunque ni siquiera están dispuestos a hacerlo. Así que, ¿de qué sirve hablar públicamente de moral, de derecho internacional, de democracia, etcétera, si luego tus acciones dicen otra cosa?

P. Como ha dicho antes, tras el Oscar se incrementaron los ataques israelíes a su pueblo. ¿Cuándo ha sido el último?

R. Esta misma mañana atacaron la aldea de Susia, en Masafer Yata. Vi a muchas personas heridas, con lesiones sangrantes en la cabeza y el pecho. Miembros de esa familia ya sufrieron ataques el pasado marzo. Los colonos llegaron a sus campos con su ganado, ellos llamaron a la policía y al ejército para que los desalojaran, pero nadie acudió. La familia decidió ahuyentar al ganado de las inmediaciones de sus casas; entonces, dos colonos, uno de ellos uniformado, bajaron de su vehículo todoterreno, comenzaron a disparar contra la familia y mataron a un hombre e hirieron a su hermano, que ha quedado parcialmente paralizado. Fue una pesadilla y sigue siéndolo. El asesinado tenía 28 años y tenía esposa y dos hijas. Y las demoliciones se han incrementado con total impunidad.
El cineasta palestino Basel Adra, este miércoles en un hotel madrileño.MOEH ATITAR

P. Usted mismo sufrió un ataque en su casa hace un mes, ¿no?

R. Sí, entraron por la noche y estuvieron registrándola. Miraron hasta en el móvil de mi esposa. Y hace dos meses, unos colonos se acercaron a la casa a las cuatro de la mañana y destrozaron los coches de unos activistas que estaban aparcados frente a mi edificio. Siento miedo. Pero, para ser sincero, es un sentimiento que compartimos todos los palestinos hoy en día.

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