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sexta-feira, 22 de novembro de 2013

Rio de Janeiro, para ser visto pelos europeus


Río, a la espera de un milagro

Por: Juan Arias, para EL PAIS

Los más de seis millones de la ciudad de Río de Janeiro, y el más de medio millón de turistas de todo el mundo que cada día disfrutan de la llamada “Ciudad maravillosa”, están a la espera de un milagro.

No se trata de algo sobrenatural. Es algo muy a ras de tierra. El milagro parece ser que en 2016 las aguas de la Bahía de Guanabara, una de las más fantásticas del mundo, convertida hoy en un verdadero basurero flotante, puedan volver a ser contempladas como cuando las hallaron en 1502 los primeros portugueses que desembarcaron allí. Era el 1 de enero y la ciudad fue apellidada por eso, Río de Janeiro.

En 1531 el padre Femão Cardim, escribió que la Bahía de Guanabara parecía“pintada por Dios”, por su belleza natural y por sus aguas inmaculadas atravesadas por la luz de los Trópicos.

El nombre de Guanabara en tupí se lo habían puesto ya los indígenas antes de llegar los portugueses. Tiene varias acepciones, pero la que más gusta es la compuesta por las palabras guana (seno) y bara (mar) , es decir el “seno del mar”. Seno por sus curvas y por la abundancia de sus peces que en aquel tiempo la desbordaban.

En aquella Bahía, diseñada por los pinceles de Dios, que ya fue un espejo de belleza, hoy son desparramadas diariamente cien toneladas de basura de todas las especies, que flotan en ella como fantasmas siniestros.

¿Por qué ahora el milagro? Parece ser que lo que en tantos años no consiguió el grito de angustia y de rabia de sus seis millones de habitantes, lo van a conseguir las competiciones de vela que deberán disputar los Juegos Olímpicos que se celebrarán en 2016.

Lo que no ha sido capaz de llevar a cabo la conciencia ambientalista y hasta ética de las autoridades que se han ido sucediendo en los diferentes gobiernos de la ciudad y del Estado, lo va a conseguir el deporte.

La alcaldía de Río ya ha puesto a subasta la concesión para que diez barcos puedan empezar a recoger el “mar de basura” que flota en las aguas de Guanabara y en sus playas, hasta conseguir que en 2016 aquellas aguas vuelvan a su limpieza y belleza original.

La Secretaría de Medio Ambiente ya ha colocado un site llamado Guanabara Limpa (www.guanabaralimpa.eco.br) donde los ciudadanos podrán seguir las acciones del gobierno destinadas a realizar ese milagro de limpiar las aguas de aquella bahía espléndida desde la que hoy, al anochecer se pueden contemplar las vistas más espectaculares de la ciudad. Eso sí, desviando la vista de la superfice del agua para no etner nauseas ante lo que flota en ella.

Mil veces y con mil iniciativas, las autoridades intentaron una y otra vez la epopeya del milagro de limpiar a Guanabara. Todas ellas se quedaron por el camino, como el barco que hace diez años había empezado a recoger las toneladas de basura vertidas en ella. Ahí sigue arrinconado.

Todos se sintieron siempre impotentes o descuidados. Ninguno se sintió con fe para llevar a cabo aquel milagro y se enfundaron en el manto de la incredulidad. Guanabara estaba condenada para siempre a convivir con aquel otro mar de residuos de todo tipo que alejaba a las ballenas y delfines de antaño, cuando llegaban hasta la playa a jugar con los niños. Es posible que el deporte de vela de las Olimpiadas del 2016 consigan aquel milagro que parecía imposible.

Ante la evidencia de las aguas que podrán resurgir revestidas de su perdida belleza, cabría preguntarse por qué sólo ahora. Si ahora será posible hacer ese milagro, es triste y criminal la constatación de que no se hizo antes porque no existió nunca voluntad política para ello. Cuando los gobiernos quieren hacer milagros, en pro de su propio marketing, lo consiguen.

Y una última pregunta hecha con angustia: una vez acostumbrados los cariocas y turistas a volver a ver aquellas aguas en su esplendor original, y una vez apagadas las luces de las Olimpiadas, ¿seguirá funcionando la operación Gunabara Limpia, o volverá aquel mar a ser de nuevo víctima de la mayor de las agresiones: los cien disparos de cañón de otras tantas toneladas diarias de basura que le devolverán la tristeza y fealdad de hoy?

Bahia de Gunabara (9)

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