Un estudio apunta a que antiguas comunidades del litoral usaron armas para aprovechar a los cetáceos. El evento habria ocurrido hasta 1.500 de lo registrado en otras partes del mundo

Ilustración de los cazadores de Ballenas.PATRICIA DEL AMO MARTÍN (UAB)

MARÍA MÓNICA MONSALVE S.
Bogotá - 22 ENE 2026 - 01:30 BRT


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Bogotá - 22 ENE 2026 - 01:30 BRT
El brasileño André Colonese, investigador de la Universidad Autónoma de Barcelona, casi lo puede ver en su mente. Hombres que llegaban triunfantes tras cazar una enorme ballena en invierno, admirados y desatando una celebración. La comunidad reunida: habían logrado garantizar carne, aceite y enormes huesos para rituales religiosos, herramientas y más armas por largo tiempo. La imagen, sin embargo, no habría sucedido en aguas perennemente frías, ni en Europa o el hemisferio norte, sino a lo largo de las costas del sur de Brasil hace unos 5.000 años. Tras reunir una serie de evidencia histórica y molecular, el equipo de Colonese publicó un estudio en la revista Nature Communications en el que sugiere que la caza de ballena más antigua que se ha registrado se dio por parte de comunidades pre coloniales que habitaban las tierras bajas de América del Sur.
“Hemos revivido un debate que estaba un poco adormecido”, señala el arqueólogo, apuntando a que, hasta ahora, se creía que los primeros eventos de caza activa de ballena habían ocurrido hace unos 3.500 o 2.500 años a lo largo de la Costa del Pacífico Norte, el Atlántico Norte y el Ártico. “Estaban ahí los rusos, los americanos, los japoneses, los canadienses y llegamos nosotros a insertarnos”, comenta con diversión.

Ilustracion de los harpones usados por los cazadores de ballenas.CEDIDAS UAB
La hipótesis viene de lo que encontraron al estudiar los sambaquis, unos montículos arqueológicos creados a partir de la acumulación de conchas y sepultamientos humanos que eran comunes entre las culturas que habitaban el sur del continente, pero que abundaban especialmente a lo largo del litoral de Brasil.
“Se sabía que eran comunidades pescadoras y que recolectaban moluscos”, asegura. Incluso, debido a que entre los objetos que se han recolectado en los sambaquis hay huesos de ballena, también se conocía que las explotaban, pero de manera oportunista: las que encallaban o estaban moribundas. Lo que proponen ahora es que existía la intención de cazarlas, lo que arroja luces sobre la importancia que tenían los cetáceos para estas antiguas culturas.
Arpones de ballenas
Colonese ha admirado los sambiques desde que era niño. Nació en Florianópolis, capital del estado de Santa Catarina, donde queda también la bahía de Babitonga, lugar en el que se han documentado más de 200 sambiques, algunos pocos aún en pie.
Con su equipo, y como parte de su proyecto de investigación alrededor de la pesca precolonial en esa bahía, querían conocer cuáles especies de ballena albergaban las estructuras de los sambiques. “Trabajamos con piezas del Museo Arqueológico del Sambaqui de Joinville que es pequeño, pero fantástico”, comenta. Allí, de hecho, está hospedada la colección que fue acumulando Guilherme Tiburtius, un alemán que recolectó con juicio y orden los artefactos y huesos de ballena entre 1940 y 1960, cuando los sitios se estaban desmantelando para la producción comercial de cal.Vestigios del Museo Arqueológico del Sambaqui de Joinville.CEDIDAS UAB

“Nos ofrecieron ver unos bastones y cuando nos trajeron la caja, eran unos 10 artefactos en perfecto estado, eran arpones. También había caparazones de arpón. Nos hemos mirado y dicho: ‘aquí hay algo’”. Tomaron muestras de dos de ellos para confirmar que, efectivamente, databan de hace 5.000 años. Sumando las piezas que encontraron —las armas para cazar, los huesos de ballena, su abundancia—, supieron que tenían evidencia suficiente para sumarse al debate sobre dónde y cuándo se registraron las primeras cazas de ballena.
En un artículo de la revista Science el profesor de arqueología de la Universidad de Manitoba (Canadá), Gregory Monks, que no hizo parte de la investigación, asegura que son pruebas sólidas. Pero como mucho de lo que tiene que ver con ciencia, sobre todo la que intenta descifrar qué pasó hace miles de años, el debate sigue sin estar cerrado. Nada está escrito en piedra.
Colonose lo reconoce. El campo en el que trabaja siempre implica dosis de incertidumbre. Él, además, ve otras consecuencias sobre lo que encontraron. Que para que se cazaran ballenas no hacía falta estar en aguas frías, que los sambiques eran culturas aún más complejas y ceremoniales, que la diversidad de ballenas que ha migrado por esa zona es enorme. Pero, sobre todo, que en Sudamérica también hay pistas para entender lo que fue un antiguo mundo.
Fonte: EL PAIS
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